sábado, 20 de junio de 2009

Efecto litúrgico


En la interfase campo/ciudad, tan maltratada, tan ultrajada, tan banalizada... es precisa la intervención y la reconquista con nuevos valores olvidados de respeto y protección... es precisa una liturgia. En los caminos de entrada al bosque senderista de Collcardús en el Vallés Occidental, hemos diseñado unos totems que pretenden recoger este espíritu litúrgico. Son las simbólicas puertas de entrada, soportan la información básica y las señales de orientación para el que se adentre en el camino. Detenerse junto al totem un par de minutos, revisar el itinerario que a continuación caminaremos, leer las recomendaciones, reconocer o descubrir la toponimia, hace consciente al visitante del cambio al que nos someteremos. Dejaremos de caminar sobre el asfalto de las calles y nos dejaremos envolver de otras sensaciones... ¿No es un momento mágico?
Los totems de piedra y de intenso color azul así lo dicen: 'Sea bienvenido al Bosque Senderista de Collcardús, respételo'

viernes, 19 de junio de 2009

¿Tiene el paisaje propietario?

En nuestro entorno, cualquier rincón de terreno tiene propietario. Aún así, en el moderno ordenamiento territorial, los derechos de la propiedad se ven limitados por normativas, clasificación del suelo, ordenanzas... En definitiva (y afortunadamente), no se puede hacer cualquier cosa en cualquier lugar. Este hecho ha sido asumido con resignación por aquellos propietarios con expectativas de uso diferentes a las que la ley le concede.
Hemos de añadir, además, una progresiva protección y preservación de los espacios libres y naturales no asociados al futuro crecimiento de las ciudades.
Por tanto, a día de hoy, tenemos muchos propietarios con limitación de uso en sus dominios, a veces resignados, a veces combativos y casi siempre disconformes. Ciertamente ya no les rendía la actividad económica tradicional que en sus terrenos hacían: agrícola, forestal, extractiva... pero no ven alternativas nuevas y las que ven no les convencen.
Considero importante para preservar el paisaje y el territorio un esfuerzo por educar a los propietarios en una nueva manera de entender su propiedad, 'una escuela de propietarios' que explique una nueva manera de entender la responsabilidad de la propiedad.

domingo, 22 de febrero de 2009

El Paisaje no es teoría


En La Vanguardia de ayer[1] leí la noticia del rechazo de la administración (Departament de Medi Ambient) a la instalación fotovoltaica que los monjes de Poblet[2] promueven para producir energía sostenible y, de paso, cubrir el actual aparcamiento que utilizan los múltiples visitantes al monasterio. El motivo de la negativa es por motivos estéticos y de normativas del paraje natural y de la obligación de construir con cubierta de teja árabe. Por el contrario, los monjes arguyen que la instalación está perfectamente integrada en el paisaje y, más importante aún, ‘que los espacios naturales protegidos deben dar ejemplo de coherencia ambiental’.
A la luz de la polémica, me salta una primera reflexión: ‘El paisaje no es teoría’. Es decir, los paisajes están sometidos a la acción humana y natural, a los cambios, climáticos o no, a las nuevas y viejas tecnologías, a las arquitecturas y a las infraestructuras… El mismo monasterio de Poblet ha mejorado su entorno con sus volúmenes, construidos según las tecnologías consecutivas que, a lo largo de los años de su construcción (en realidad siglos), se usaron. Nuestro problema contemporáneo reside en que la enorme capacidad de tecnología transformadora del paisaje de la que disponemos no se acompaña de la cultura de intervención necesaria, lo que nos crea inseguridad y desconfianza en sus resultados y pusilanimidad en las decisiones: ‘mejor no tocar que seguir destrozando…’.
Mi segunda reflexión es que es necesario hacer buena práctica del paisaje sin renunciar a la modernidad, a la tecnología y a la sostenibilidad. Y no necesariamente que las cubiertas sean de teja mejora el paisaje… Además, ni siquiera son de arcilla, vienen de cientos de kilómetros de distancia y las pintan con productos químicos nocivos…

domingo, 4 de enero de 2009

El valor del pequeño patrimonio intersticial


El conflicto del crecimiento de las poblaciones y sus consecuencias en el entorno inmediato es tan viejo como la humanidad y su hábito de vivir en comunidad. Lo que ha ido cambiando en el devenir histórico es la percepción de esa relación de la ciudad con su entorno, En el amplio catalógo de relaciones posibles “dentro-.fuera” tenemos ejemplos diversos para diversas situaciones y diversos diseños para cada una de ellas: la muralla que limita y separa, la ciudad-jardín que procura camuflarse en el exterior, la huerta que civiliza los espacios periféricos, los caminos que cruzan, los que provocan mayor crecimiento… Todos ellos patrones de diseño que, con mejor o peor resultado han dado forma a ese catálogo y escenarios a esa relación de prácticas “dentro-fuera”. Ahora bien, si añadimos hoy el transporte motorizado, las infraestructuras y los modelos de gestión urbanística y observamos nuestras poblaciones, el espectáculo es desolador, especialmente en los espacios periféricos e intersticiales.
La urdimbre de relaciones dentro-fuera se han visto desposeídas de su catálogo tipológico y parece imposible recuperar el viejo equilibrio.
Sin embargo, cierta nueva sensibilidad “ecológica” y la necesidad moderna de usar y disfrutar del entorno natural, nos obligan a reconsiderar y rediseñar los espacios periféricos e intersticiales para dar satisfacción a los ciudadanos.

Siendo los humanos seres que vivimos en nuestras historias, no podemos renunciar a ellas….. por ejemplo, es ridículo escribir en los libros escolares como vivían los catalanes en el siglo XVII y XVIII sin que podamos visitar y conocer los restos y vestigios que tenemos, pozos de hielo, pozos de cal, cauces y cabañas de pastores porque los vayamos arrasando con un crecimiento inculto y especulativo. A la vez, es ridículo que no apliquemos soluciones de diseño a la frontera ciudad-campo en base a estas historias, restos patrimoniales (no importa su valor…) y nuevos usos de ocio ciudadano. No existen urbanizaciones en nuestro entorno que tomen en consideración este problema aunque disponemos de normas, regulaciones y leyes que, simplemente tendríamos que hacer cumplir… no es necesaria una nueva ley sino una mirada transversal de todas ellas, interdisciplinar e inteligente que sea capaz de diseñar proyectos que:

-Respeten y valoricen el patrimonio, sin reparar exclusivamente en su valor arqueológico sino también de posición
-Faciliten el acceso responsable al medio
-Integren los valores paisajísticos en las poblaciones
-Contemplen, respeten y aseguren las acciones antiincendios
-Procuren un control social de las periferias urbanas
-Faciliten un tránsito no motorizado “dentro-fuera”

Existen las normas, las historias, las tradiciones, la tecnología y las ideas…. ¿no será una cuestión de pereza disciplinar y burocrática, o la vieja pretensión corporativista de querer resolverlo todo desde una y única cátedra, o lo tenemos al final de nuestras prioridades políticas? La división disciplinar y competencial deja los espacios intersticiales sin control o, lo que es peor, al albur de cualquier actividad depredadora, oportunista o peligrosa. Por el contrario, estoy seguro de que la preocupación por esos espacios, el humilde patrimonio y esas relaciones ancestrales son el futuro de nuestras ciudades medianas.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Bicicleta y oferta turística



Un sistema de movilidad sostenible y la adecuación urbana y territorial al uso de la bicicleta, se pueden convertir en un reclamo interesante a la hora de competir entre destinos turísticos. Es un complemento de valor añadido y un producto en sí mismo para ciertos turistas con mayor nivel de exigencia, especialmente en los destinos de “sol y playa” como forma de diferenciarse, ya está dirigiendo a los destinos con mayores valores paisajísticos al diseño de rutas ciclables para seducir turistas de intereses especiales.
Ahora bien, el hecho de disponer de una política activa en pro de la bicicleta, no garantiza ni asegura su articulación como “producto turístico”. Para ello es necesario vertebrar los itinerarios y desarrollar un sistema de información y equipamiento.

La construcción de rutas turísticas para bicicleta de largas distancias es ya una realidad consagrada en Europa, y España se sumará a esta fórmula tal como lo está haciendo con las rutas senderistas o GRs, con diversos proyectos para conectar las redes turísticas e itinerarios ciclistas nacionales. Otros países como Alemania en la Ribera del Danubio y Francia o Checoslovaquia ofrecen muchas oportunidades de realizar rutas en bicicleta. Aquellos que prefieren usar su propia fuerza física para desplazarse, disfrutar del medioambiente y adoptar un estilo de vida saludable pueden encontrar así lugar ideal que responde a su filosofía sobre dos ruedas.

Esta dinámica de rutas ciclables paneuropeas conjugadas y articuladas con un buen sistema urbano y territorial pueden permitir desde hoy mismo ofrecer la oferta e integrarse en un futuro cercano en una red europea para mejorar la oferta de destino.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Cinque Terre


Las "Cinco Tierras" son actualmente un parque natural italiano situado en la Liguria. Y, "actualmente" son un parque porque no hace muchos años eran una serie de pueblos junto al mar con graves problemas de despoblamiento ante la falta de actividad económica. Lo sorprendente y novedoso es que la gente de ese territorio, tomó al propio territorio como excusa y vieron en la declaración de parque una salida a sus problemas. Lo sorprendente es que, hoy, el ejemplo de Cinque Terre nos hace ver que las crisis son un buen punto de partida para ciertos territorios que buscan afirmar su identidad. Sorprende ver como se rediseña una identidad en base a la nueva mirada contemporánea sobre el territorio. Lo que previamente era aislamiento y dificultad, hoy es belleza y oportunidad. Lo anteriormente remoto, es hoy objeto de deseo internacional.


El tratamiento en base a muretes y terrazas, tan mediterráneo, para humanizar las fuertes pendientes del abrupto territorio, que fueron heredadas del sistema económico previo y obsoleto, se recuperan hoy repitiendo aparentemente el esquema aunque con otra mirada que aúna modernidad y tradición.


Las Cinque Terre son un buen ejemplo de que el respeto y cuidado del suelo que nos sustenta son un buen marco para la renovación de la oferta... y no solo hablo de turismo, sino de conciencia y convivencia, salud y educación.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Deconstruir

En los pasados años, se ha medido el progreso en número de toneladas de cemento y de créditos hipotecarios. La economía y el consumo crecían a la confortable e incómoda sombra de esa carrera por ocupar y vender territorio.
Hoy disponemos de cientas de miles de viviendas desocupadas y de un territorio de nuevo desequilibrado. Por fortuna, ahora también dispondremos de tiempo para pensar, recuperar y enmendar los desmanes. Quizá también para deconstruir. O mejor digo derribar...