No sé si las mejores, pero seguramente las experiencias más memorables son aquellas que nos sorprenden. Aquellas que interrumpen la continuidad previsible de la actividad que realizamos. El casual encuentro de un viejo amigo durante alguna rutina cotidiana que relatamos emocionados de vuelta a casa. O el descubrimiento fortuito de un escenario de película al doblar una esquina cuando visitamos una ciudad o de un paisaje durante un viaje por carretera. Son momentos mágicos y memorables que quedan grabados en nuestra memoria al evocar ese viaje o aquel lugar.
El hecho de preparar un viaje o diseñar una ruta turística es contradictorio con este fenómeno de la sorpresa. Deja de ser sorpresa desde el momento en que lo anticipamos. Más aún, tanto más preparamos el viaje, tanto menos espacio dejamos para la improvisación y la sorpresa. Será el azar el último recurso y el azar no siempre depara experiencias agradables.
Ahora bien, hay un mecanismo tomado de la construcción lingüística que tendría una aplicación directa para originar el fenómeno: la elipsis.
La elipsis es el vacío o la omisión de alguna parte en la construcción de una narrativa. Un viaje es una narrativa o mejor aún, la acumulación de varias. Las elipsis serán aquellos vacíos de diseño que tengan que ser llenados necesariamente por el viajero. Son espacios prediseñados para las posibles sorpresas. Una ruta, un producto, un destino, me atrevo a decir, podría entenderse como narrativas entrelazadas con elipsis sabiamente interpuestas.
viernes, 9 de enero de 2015
jueves, 23 de octubre de 2014
Territorios meméticos
Los memes son modernas unidades de intercambio. Una idea, comportamiento o estilo que se propaga de persona a persona dentro de una cultura. El término se usa para describir una idea, concepto, situación, expresión y/o pensamiento manifestado en cualquier tipo de medio virtual, cómic, vídeo, textos, imágenes y todo tipo de construcción multimedia y colectiva que se populariza a través de Internet. Puede ser a través de un hipervínculo, foros, imageboard, sitios web y cualquier otro difusor masivo como lo son hoy en día las redes sociales.
Esta definición se adapta muy bien a nuestra cibercultura actual. Elementos que pasan rápidamente de un móvil a otro, que consumimos, reproducimos y reenviamos y, seguramente, olvidamos. Parece que todos los fenómenos de internet pecan de espontaneidad, inmediatez y el consiguiente olvido. Ciertamente ingobernable.Si relacionamos estos modernos flujos de comunicación virtual con los elementos convencionales de nuestra realidad física intentando encontrar patrones y correspondencias, la confusión es grande. Mientras, la comunicación convencional es cada vez menos eficaz. Habrá que perseverar...
viernes, 17 de octubre de 2014
Territorio y juego
Podemos definir la
identidad de un lugar como la suma de rasgos, tradiciones, costumbres, arquitecturas,
sabores… que le dan personalidad propia y, quizá, diferenciadora. A su vez, una
identidad diferencial y especial confiere un atractivo a ese territorio a los
ojos del resto del mundo que pueden verse impelidos a visitarlo para adquirir nuevas
experiencias en torno a esa identidad. En el ánimo de cada posible visitante se
produce una curiosa mezcla narrativa entre las piezas de identidad que le
resuenan y el propio acervo personal que pueden dar por tomar la decisión de la
visita o el viaje.
Ese mágico momento o motivación
de viaje es el objeto de deseo de cualquier destino. Dar con las claves narrativas
e identitarias que cautiven al máximo número de posibles turistas resulta hoy
imprescindible en un mercado con infinitas ofertas. Ya no escapa a nadie que
los medios publicitarios convencionales, folletos, lemas, marcas… ya no son
suficientes.
El juego es un elemento
de implicación y motivación muy importante aún poco utilizado turísticamente y no me refiero a los casinos sino a la gamificación, introducir estructuras provenientes de los juegos para convertir una actividad que motive a la persona a participar en ella.
Los nuevos medios tecnológicos facilitan esta relación entre juego y territorio
y creo firmemente en el valor que aporta para implicar a los públicos con los
lugares.
martes, 7 de octubre de 2014
¿Turista, viajero o explorador?
En esencia, ¿cuál es la diferencia entre un turista, un viajero y un explorador? y no me refiero a las definiciones del diccionario. En todas hay una relación entre una persona y un lugar, un territorio. Si nos dieran a elegir, seguramente preferiríamos situarnos en la segunda y tercera categorías. Mejor viajero que turista y, aún mejor explorador que viajero. En el siglo XVIII estuvo
de moda entre los jóvenes caballeros ingleses completar su educación y adquirir
ciertas experiencias viajando por la Europa continental y viendo paisajes y
ciudades históricas. El viaje era conocido como el Gran Recorrido o Grand Tour
y era un viaje de larga duración (entre 3 y 5 años). De ahí proceden las
palabras: turismo, turista, etc. Esos viajeros con sensibilidad por el conocimiento y la adquisición de experiencias acabaron por dar nombre a lo que hoy entendemos por turistas.
Acudiendo (ahora sí) al diccionario, turismo es la actividad o hecho de viajar por placer, y nos trae a la cabeza a los tópicos de la playa, la cámara fotográfica y las colas ante los monumentos icónicos.
Sin embargo, las pautas de conducta emergentes de los turistas del siglo XXI, los acercan más al viajero coleccionista de experiencias del XVIII y al explorador que al tópico turista del siglo pasado. Y estas nuevas pautas de conducta vienen conformadas y alimentadas por el uso de las tecnologías y las redes sociales. No es lo mismo explicar un viaje a tu vuelta, que publicar un selfie en Facebook, online, ontime. Mejor aún si recomendamos un restaurante y un menú inesperado y sorprendente junto a la imagen correspondiente modificada mediante Instagram. Eso lo convierte en una experiencia única que será evaluada y refrendada con tantos 'me gusta' como sea posible. Sea que use redes sociales o no, el nuevo turista enfatiza el disfrute del trayecto en sí (no sólo el destino) y las nuevas formas de interacción y comunicación con el entorno y las personas.
Acudiendo (ahora sí) al diccionario, turismo es la actividad o hecho de viajar por placer, y nos trae a la cabeza a los tópicos de la playa, la cámara fotográfica y las colas ante los monumentos icónicos.
Sin embargo, las pautas de conducta emergentes de los turistas del siglo XXI, los acercan más al viajero coleccionista de experiencias del XVIII y al explorador que al tópico turista del siglo pasado. Y estas nuevas pautas de conducta vienen conformadas y alimentadas por el uso de las tecnologías y las redes sociales. No es lo mismo explicar un viaje a tu vuelta, que publicar un selfie en Facebook, online, ontime. Mejor aún si recomendamos un restaurante y un menú inesperado y sorprendente junto a la imagen correspondiente modificada mediante Instagram. Eso lo convierte en una experiencia única que será evaluada y refrendada con tantos 'me gusta' como sea posible. Sea que use redes sociales o no, el nuevo turista enfatiza el disfrute del trayecto en sí (no sólo el destino) y las nuevas formas de interacción y comunicación con el entorno y las personas.
sábado, 22 de junio de 2013
lunes, 17 de diciembre de 2012
martes, 13 de noviembre de 2012
mashup
El fotógrafo Shawn Clover ha realizado una exposición con la técnica del mashup o mezcla entre fotografías actuales de San Francisco y las hechas tras el terremoto de 1906. Es asombrosa la capacidad de estas imágenes por hacer interpretable el espacio y la experiencia.
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