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miércoles, 3 de febrero de 2016

Museos centrífugos

La ubicuidad es el don de estar en dos lugares al mismo tiempo.
Dicho principalmente de Dios: Que está presente a un mismo tiempo en todas partes.
Dicho de una persona: Que todo lo quiere presenciar y vive en continuo movimiento.
De un museo podría ser: Que quiere estar presente dentro y fuera de sus instalaciones.
Visto convencionalmente, el museo dispone de sus instalaciones que quiere llenar de visitantes satisfechos y hace comunicación, promoción y difusión de sus contenidos para mantener vivo el deseo de la visita. Además, le reconocemos una capacidad transformadora de su entorno, como el Beaubourg de París de Rogers y Piano (1977) o el Guggenheim de Bilbao de Frank Gehry (1997). Tenemos pues un espacio interior con contenidos, un espacio virtual de comunicación, difusión y promoción en diversos canales y un espacio exterior transformado por la presencia del edificio y las relaciones urbanas que genera. Cierto efecto centrífugo que irradia la instalación mediante plazas, promenades, paisaje urbano cercano y lejano. La 'sombra' benefactora del edificio. Sombra atractiva para el uso social.

Victor Locuratolo, Beaubourg, côté piazza (2013)

Museo Guggenheim, Bilbao
Creemos que la sombra de los museos puede ser mucho más alargada más allá de las órbitas espaciales físicas y que las nuevas tecnologías pueden ampliar su efecto centrífugo. Órbitas sociales mediante redes sociales y marketing de contenidos y órbitas turísticas y relacionales donde se mezclan lo real y lo virtual.
El griu de Canet, nuestra aportación a la situación aquí expuesta consiste en un proyecto transmedia storytelling donde un relato sirve de hilo conductor para acompañar al visitante fuera de la Casa Museo Lluís Domènech i Montaner y visitar los edificios del genial arquitecto modernista. Una aplicación móvil con dinámicas ludificadas, un libro y un mapa completan los instrumentos de engagement ampliando la órbita de influencia del museo. De esta manera, ampliamos la ubicuidad del museo o, al menos, su capacidad centrífuga.

Casa Roura, Canet de Mar



martes, 19 de enero de 2016

Woody's bench

De madrugada, tras comprar algo de comida, Ike Davis y Mary Wilke pasean al perro Waffles por la calle 58 hasta Sutton Square. Se sientan en un banco y, mientras comen y conversan, contemplan el Queensboro Bridge sobre el East River de New York. De fondo suena "Someone to Watch Over Me" de Gershwin.
It is almost dawn and the scene has a nearly perfect feel of light and beauty to it. Mary and Ike, their backs to the camera, are sitting on a bench looking out over the water. Waffles is curled up at their feet.
MARY (Contentedly)  Isn't it beautiful, Ike?
IKE Yeah, it's really—really so pretty when the light starts to come up.
MARY Oh, I know. I love it.
IKE Boy—
MARY Hm.
IKE (Sighing) —this is really a great city. I don't care what anybody says. It's just so—really a knockout, you know? It's—
MARY (Interrupting, sighing) Yeah. I think I better head back. I have an appointment with Yale for lunch later on.
IKE (Sighing too) Hm.
They get up from the bench and wall; away. The music stops.

La Escena corresponde a " Manhattan " (1.979) de Woody Allen, donde los protagonistas saludan al amanecer desde un banco. El lugar se llama Sutton Square, al final de la calle 58. Este mismo lugar ha aparecido en otras trece películas, dos canciones y tres relatos.
Parece ciertamente que hay lugares que poseen espíritu. El genius loci romano o espíritu protector de un lugar. ¿Es ese espíritu el que nos hace atractivo el lugar o son las narrativas las que crean el espíritu?
Seguramente ambas se retroalimentan en un círculo virtuoso. En cualquier caso, el genius loci o la experiencia del lugar es una herramienta imprescindible para la proyectación del espacio público. Aunque Sutton Place es un lugar privilegiado por la presencia del agua, la perspectiva del puente, la vista sobre Roosevelt Island, la calma y tranquilidad de una calle sin salida, también lo es por las múltiples historias que se acumulan en él como capas de una cebolla. Este rincón es objeto de deseo de decenas de turistas que quieren experimentar en persona las emociones de Ike, Mary e incluso Waffles. Dejarse poseer por el genius loci
A día de hoy, la ciudad de New York está proyectando un parque lineal que juntaría los tres cul de sac de las calles 56 a la 58, reconociendo así el interés urbanístico, paisajístico y social de este enclave.



El nuevo diseño modificará las condiciones actuales tal como se ha ido modificando el espacio desde los días de 1979 en que se filmó Manhattan o desde el lejano 1909 cuando se completó el puente. También eso forma parte de la experiencia del lugar, poder sumergirse en el relato, investigar el lugar, recorrerlo física o virtualmente, hacer arqueología emocional, alimentando así el genius loci.


Por cierto, no hubo nunca banco en ese lugar exacto. Lo llevaron de la producción de la película especialmente para rodar esa escena.

Simulación realizada por PopSpots by Bob Egan